Aun siento que se disipan, cualquier
esperanza en que mis sueños se hallaban sumidos en una fantasía dolorosa y que
sin ella no ha podido distraer las andanzas de las casas,
los patios de los pasillos que
hay en el mundo.
En las puertas, por las cuales viaje el tren de las cosas
vagas y sin sentido,
allí se encuentra la fría desdicha de la
esperanza,
como cuando los ojos se humedecen
cuando el día está por terminar,
recuerdo
cuando el piso se hallaba en los pies, y no en las mentes y en las manos de cada ser,
la vida es el ciclo sin fin,
la
vida es el fruto de la muerte y del amor
No hay más que un grito desesperado en el sueño más profundo
de la sabia de nuestro ser, más que cualquier cosa hay días claros y hay días oscuros
que no tienen fin.
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