Tiritan tus ojos a lo lejos, tan penetrantes y que recuerdan el sabor de tus labios endulzados con la miel de la razón encierran las razones más agudas por beber ese frio vino de la vida que penetra tu alma y quieren naufragar en tus días y quieren consular sus días con los sabios, esas mentiras con las que ganan verdades, la virtud de tu sonrisa colarse con la mía. Allí donde el timón son tus manos que guían a las mías, ese lápiz con el que redacto mis versos ese cuadro donde el artista reside, esas cosas tan bellas como tus manos sobre las mías, tus ojos encasados en los mías, tus palabras que besan mis oídos con el susurrar de tu voz, tu cabello en el cual me pierdo allí en ese instante donde nuestras almas se sienten más cercas, mas cercas del amor, más cerca más cerca que la vida propia, más cerca del arrebato de nuestros corazones, borrar tus labios con el ocaso que acaricie nuestro rostro, dormirnos bajo el claro de luna, contar las estrellas una a una, mencionarte al oído un te amo por cada estrella que se dibuja en el cielo darte un beso y uno tras otro bajo este cielo oscuro y circúndate e ingenuo.
Moises Aranda