En estas palabras quiero redactar,
la lumbre del cielo,
la puerta de las manos más finas del ocaso
Más finas que cualquier cosa,
Cualquier cosa que se represente mi cielo,
con
el contraste de tu mirada,
mas
fantasioso de los árboles, que bailan la danza de tú sonrisa,
El estado que se dice, el rió que llora en las
visiones más pobres de los mares tristes.
En aquella
palabra silenciosas que se escapan entre las hojas de ese viejo robre que se
marchita,
las pasiones que encierran las curvas
de las piedras,
la vida de la paja, con la que el sombrero se
casa,
se calla como aquel matrimonio de
80 años atrás,
cuando el firmamento era testigo de los
amantes
el
sol desfilaba las palabras más bellas,
y el trigo de mis lágrimas
en el zaguán del silencio, donde
tus palabras se trastocaban con la afonía
confusa de tus besos, saber que no hay más destino
que el testigo que beso tu rostro
con mis labios,
como el duende que te baila el tiempo, cuando hurga
tus cosas.
tus más recónditas y silenciosas
palabras,
recuerdas cuando tus manos acariciaban la luna
en esas historias en las cuales mis versos los filtraba tus ojos dilatados a la
luna, cuando desfila tu vida con la mía cuando se
extraviara mi mirada con el baile de la tuya.
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