Como me gustaría que mis palabras incipientes
Se tornaran cruzadas con las tuyas tan fuertes y arraigadas
Tan tuyas como mías
Reclamo ese instante que me otorgaste es esa prenda de regalo.
Frenéticas palabras, tan enmudecidas como el cianuro
Tan perfectas, reacciones y tan apasionadas antelaciones
Tan finos versos que las sirenas los envidian
Oh Dios perfecto que serán de las guerras del amor
Sin pasión sin pasión
Solo corazones
Solo palabras tristes y grises,
Como palabras blancas tan similares a los instantes fúnebres de mi vida
Que comparten la tuya, palabras una a una
Quien podrá poblar, quien podrá antelar las reacciones de la vida
Nadie.
Moisés Aranda
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